Marco y Cristina tenían muy claro que en su sesión de fotos querían una Preboda entre girasoles y campos de lavanda. Así que esperamos a finales de julio que es cuando más bonitos están y nos fuimos de ruta a la zona de Tiedra y la Santa Espina.
Si pretendemos naturalidad, espontaneidad y emoción en nuestros trabajos tenemos primero que eliminar cualquier barrera entre las parejas y nosotros. Hablo de miedo, vergüenza o sencillamente de no conocernos. Para nosotros las Prebodas son casi obligatorias.
Con ellos fue muy fácil conectar desde el minuto uno. El buen rollo que desprenden hizo que la sesión fluyese rápido. Ellos mismos me transmitieron al acabar que les había encantado la experiencia y que había sido muy divertido. Y es que de eso se trata de pasar una tarde divertida y conseguir un recuerdo que ganará valor con el tiempo.
y tras la Preboda entre girasoles y campos de lavanda ahora solo queda esperar a su gran día y esa postboda asturiana que promete 😉








2 comentarios
Como siempre sin palabras… Cada uno de tus trabajos se supera al anteriormente visto. La naturalidad que desprende esta pareja, estoy segura que tiene mucho que ver con la persona que hay detrás capturando cada detalle, la cual hace que se sientan así de agusto y sin posturas forzadas, todas naturales. Qué decirte de tu trabajo que ya no sepas… Cada día estoy más contenta de haberte elegido para mi futura boda. Ojalá y salgan sesiones tan bonitas con nosotros. Un besazo enorme y a seguir creciendo.