
Hay parejas que prefieren dejar las fotos más tranquilas para otro día, sin horarios ni invitados esperando. Esta postboda la hicimos en Asturias, en dos sitios muy distintos: por la mañana en los Lagos de Covadonga, en plenos Picos de Europa, y por la tarde en la playa de La Vega, en Ribadesella, para terminar con la puesta de sol.
Los Lagos de Covadonga
Subimos a los lagos con cielo despejado y las cumbres todavía nevadas. Es un paisaje enorme, así que jugamos con la escala: los novios pequeños en la pradera, las rocas de la orilla, los reflejos en el agua y el sol asomando por detrás de la montaña. El vestido blanco sobre la hierba verde y el agua oscura del lago es de esas combinaciones que no fallan.










De bajada paramos cerca del santuario, con la Basílica de Covadonga asomando entre los árboles.

Atardecer en la playa de La Vega
Por la tarde cambiamos la montaña por el mar. La playa de La Vega es amplia y abierta, perfecta para caminar por la orilla sin prisa. Esperamos a que el sol bajara y la arena mojada empezó a reflejarlo todo: los novios corriendo, un giro en el agua y, al final, los dos sentados frente al mar con el cielo rosa.






¿Por qué hacer una postboda?
El día de la boda pasa volando y la sesión de pareja suele durar pocos minutos. En una postboda tenéis tiempo, podéis elegir el lugar y la luz, y el vestido ya no tiene que durar hasta el final de la fiesta. Además, es una excusa estupenda para hacer un viaje juntos: desde Valladolid, Asturias queda a unas tres horas en coche, así que se puede plantear en un fin de semana.
Si os apetece una sesión así, en nuestra página de bodas tenéis más reportajes, y en contacto podéis escribirnos para preparar la vuestra.
Fotografía: Radiga Studios · Lugares: Lagos de Covadonga y playa de La Vega (Ribadesella), Asturias