
Pablo y Noelia se casaron una tarde de verano en el AC Palacio de Santa Ana, a pocos minutos de Valladolid. Lo tuvieron todo en el mismo sitio: se prepararon en el hotel, se casaron en el embarcadero y lo celebraron en los jardines hasta bien entrada la noche. Para nosotros eso es un regalo, porque el día se vive sin prisas y sin coches de por medio.
El AC Palacio de Santa Ana
El palacio mezcla lo antiguo y lo nuevo: una espadaña de ladrillo con su campana, un claustro cubierto por una cristalera y, detrás, unos jardines enormes con árboles grandes y sauces. Al fondo está el embarcadero, una pasarela de madera que acaba en una pérgola y que hace de altar natural.



Los preparativos
Pablo se vistió en su habitación con su familia, con la luz entrando por la ventana. Nos gustan mucho estos ratos: el reloj y los gemelos sobre la mesa, alguien ajustando la corbata, los nervios que se notan en los gestos.
Noelia se preparó en su habitación, con el vestido colgado frente a la ventana y el ramo de rosas blancas en el suelo, justo donde caía el sol. Maquillaje, perfume, los botones del vestido con ayuda de las suyas y un último vistazo antes de bajar.































Una ceremonia civil en el embarcadero
La ceremonia fue civil y se celebró en el embarcadero, con las sillas blancas mirando a la pérgola y el agua detrás. Es uno de los rincones más bonitos del palacio para casarse al aire libre: sombra de árboles, reflejos en el agua y una luz muy suave a última hora de la tarde. Después volvimos allí con ellos para hacer unas fotos de los dos solos, y también por la galería de arcos del claustro.




La sesión de pareja con la última luz
Cuando el sol empezó a caer nos fuimos con ellos a los jardines. La luz entraba rasante entre los árboles y dejaba el césped dorado, así que jugamos con el contraluz, con la sombra de un árbol enorme, con la pasarela del embarcadero y con el reflejo en el agua. Sin posar demasiado: de ahí salen muchas de nuestras fotos favoritas de la boda.













Cóctel y cena en los jardines
El cóctel y la cena fueron al aire libre. Los novios entraron bailando sobre el césped y los invitados se repartieron entre mesas redondas, un arco de flores con un sofá blanco y rincones con cajas de madera, velas y farolillos. Al caer la noche se encendieron las letras de LOVE y las guirnaldas de luces de la terraza.






















La fiesta
El primer baile fue ya dentro, en el salón, con un foco sobre la pista y todos alrededor. A partir de ahí la pista no se vació: luces de colores, gafas de fiesta y el novio por los aires en manos de sus amigos.









Si os vais a casar en el AC Palacio de Santa Ana o en alguna finca cerca de Valladolid, echad un vistazo a otra boda que fotografiamos en su embarcadero y a nuestra página de bodas. Y si queréis que os contemos cómo trabajamos, escribidnos.
Fotografía: Radiga Studios · Finca: AC Palacio de Santa Ana